5 cosas que debes saber antes de exportar productos desde España

En tiempos de crisis hay que buscar nuevas ideas de negocio y la exportación es una de ellas. Exportar quiere decir vender el producto manufacturado fuera de España. Sin embargo, antes de lanzarse a la aventura, hay que tener claras unas bases.

En primer lugar, el empresario debe pensar en positivo. Aunque la situación económica no ayude a hacerlo, siempre hay soluciones antes de decidir cerrar el negocio. En este sentido, hay que tener claro que el mercado de consumidores está en todo el mundo. De hecho, no hay que centrarse solo en el propio país, si no que hay que pensar a lo grande. Así que cualquier producto puede tener buena acogida fuera de nuestras fronteras.

Para que el producto que se quiere vender al exterior tenga más éxito, se debe potenciar siempre la marca España. Aunque haya mucha gente que no lo sepa, en el extranjero nos tienen estima. Lo fundamental es saber vender el producto en envases que llamen la atención y aún mejor si puede tener alguna seña que lo identifique como españoles.

Como tercera idea, es bueno tener en cuenta qué buscan los consumidores. Por ejemplo, a un país donde haga mucho frío, no podemos pretender venderles una línea de bañadores. Es muy evidente, pero hay que tener muy claro a quién estamos vendiendo. Para ello, es conveniente realizar un estudio de mercado en los países en los que estamos interesados en vender nuestro producto. El análisis nos permitirá averiguar si existen productos similares en ese mercado y, en caso de que así sea, habrá que darle un toque diferente a nuestra oferta que atraiga a los consumidores.

Como en cualquier otro negocio, el empresario debe tener claro que su producto va a tener buena acogida y no aventurarse a producir en grandes cantidades para llenar los almacenes con mercancía sin salida. Este punto es más importante cuando vamos a exportar. Antes de producir un gran camión para exportar hay que asegurarse de que se va a vender. Por muchas ganas que uno tenga de comerciar en el extranjero, tiene que tener una garantía de que va a funcionar. Para ello, lo mejor es fabricar por lotes con las cantidades que tengamos apalabradas con el comerciante del país extranjero. Establecer fechas de entrega con la persona que se encargará de darle salida a nuestros productos en el extranjero. De esta manera, no perderemos beneficios por haber enviado más de lo que se va a vender.

Por último, es importante que no dejemos desprotegido nuestro producto. Es decir, porque estemos vendiendo en el extranjero no significa que no haya que registrar el producto. Debemos tener un catálogo, en caso de que sean varios productos, con nuestra marca registrada. De esta manera, si a alguien en el país receptor se le ocurre copiar nuestra idea, no podrá hacerlo.

A partir de aquí el éxito está en el empeño del empresario. Aunque controlar la venta de un producto desde lejos no sea fácil, puede ser una buena salida para obtener beneficios. Lo más importante es que vendamos productos que sepamos que van a ser vendidos en el país donde queremos realizar la exportación.

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