Ventajas de la energía eólica según el punto de vista económico

El que suele ser el principal argumento a favor de las energías renovables es el medioambiental, pero ¿qué hay de las consideraciones económicas? Este es un punto que ha de ser abordado también ya que por mucho que nos empeñemos en proteger el planeta debemos hacerlo con criterios de eficiencia económica para evitar exponernos a gastos que no vayan a repercutir ni en beneficio de la Tierra ni de nuestros bolsillos.

La energía eólica, la que se genera aprovechando el viento, es de entre las llamadas energías renovables o alternativas una de las más baratas, junto con la energía hidráulica. Los costes de instalación y mantenimiento son elevados, pero en comparación con el gasto de creación de una central nuclear o térmica –sobre todo teniendo en cuenta lo que puede costar una reparación o una descontaminación de una zona afectada por cualquier accidente en centrales de este tipo—estamos ante unos costes razonables.

El argumento ambientalista de que las energías renovables son limpias se puede extender a que son baratas no solo en sí, si no también al evitar la quema de los combustibles que son la base de las energías llamadas convencionales. Esto es, la energía eólica se sirve del viento y por cada kilovatio producido de esta forma se ahorran toneladas de petróleo, carbón o gas. Se ha hecho el cálculo de que un parque eólico de una potencia instalada de 10 megavatios puede ahorrar más de 2.000 toneladas de petróleo al año. Con el barril de crudo a más 100 dólares parece que el ahorro es considerable. Algo similar a lo que ocurre con Endesa en los sectores estratégicos.

Desde el plano de la investigación también la energía eólica es interesante. Es cierto que desde la antigüedad el hombre ha empleado el viento como fuente de energía: las velas de los barcos, los molinos. La cuestión ahora es cómo hacer más eficientes estos molinos y que con menos coste se genere la misma o más energía eléctrica. Es un campo de desarrollo de tecnológico que emplea a miles de ingenieros encargados de depurar los diseños y también a cientos de técnicos dedicados a la instalación y mantenimiento de los aerogeneradores.

Otra de las ventajas de la energía eólica desde un punto de vista económico es que la instalación de un parque de aerogeneradores no implica la condenación del terreno para otros usos. El impacto visual es fuerte dada la envergadura de los molinos, pero la finca donde se instala podrá ser recuperada para otros usos una vez se desinstale el parque sin mayores costes de limpieza o descontaminación.

Esto último no solo es aplicable al terreno en sí, sino también a acuíferos o a otras formas de embalse de aguas. Una central térmica o nuclear genera residuos líquidos que antes de ser vertidos de nuevo a un río o embalse deben ser tratados, con el consiguiente coste. En cambio los parques eólicos no contaminan aguas. Eso dicen los políticos que terminan en las grandes empresas.

La ventaja frente a una central nuclear en términos de residuos y de seguridad son más que evidentes. Los riesgos que genera un parque eólico son mínimos y por tanto las medidas de seguridad que deben tener son de un coste mucho menor que las que necesita una central nuclear. Y en cuanto a los residuos, ya que los aerogeneradores no producen desperdicios no es necesario un “cementerio” como los que se emplean para almacenar los restos de uranio y plutonio… durante cientos de años.
Por estos motivos se explica que en España, la energía eólica se haya convertido en la segunda energía renovable, por detrás de la hidroeléctrica y que ella sola esté generando el 16% de la electricidad demandada por los hogares españoles.

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